Jaime Hurtado, un ejemplar Dirigente de la izquierda revolucionaria

 

Este 17 de febrero se cumplen 9 años del vil asesinato al destacado compañero, amigo y dirigente de la izquierda revolucionaria, Jaime Hurtado G. Los trabajadores del país, no recordamos el asesinato del abogado laboral, del defensor de nuestras causas únicamente, recordamos al revolucionario ejemplar, que supo educarnos en los principios de la lucha, de la consecuencia y la lealtad con nuestra clase y con los intereses del pueblo entero. Recordamos al hombre alegre, jovial y sencillo, al Jaime que siempre nos demostró que era capaz de dar su vida por la liberación de su pueblo, como en efecto lo demostró hasta el último minuto de su vida.
Por ello, en estos 9 años transcurridos, los trabajadores hemos continuado con su ejemplo, hemos estado junto a los militantes del MPD exigiendo sanción a sus asesinos, luchando por que este crimen, que fue fraguado en el gobierno criminal y corrupto de Mahuad, no quede en la impunidad.
Quienes mentalizaron y ejecutaron este vil asesinato, creyeron que quitándole la vida a Jaime Hurtado matarían las esperanzas del pueblo trabajador se equivocaron. Cegaron una vida, pero los ideales por los que luchó durante toda su vida siguen vivos, y en los últimos tiempos han cobrado destacada relevancia, en la afirmación y desarrollo de la tendencia democrática, patriótica y de izquierda, en la adhesión de la gran mayoría del pueblo a la causa de la revolución y el socialismo, en la afirmación de los explotados de seguir luchando por el cambio social y en la forja de un nuevo Ecuador.
Nuestro mejor homenaje al revolucionario asesinado, a quienes cayeron junto a el, como Pablo Tapia y Wélington Borja, es continuar con su ejemplo, trabajar por el triunfo de sus ideales, que son los mismos que tenemos los 13 millones de ecuatorianos, esto es, forjar LA PATRIA NUEVA Y EL SOCIALISMO.

Desde las páginas de nuestro periódico rendimos homenaje a Jaime Hurtado diciéndole: podrán cegar la vida de miles de revolucionarios, que millones nos levantaremos para vengar la muerte de los caídos; podrán cortar las rosas del jardín, pero no podrán acabar con su perfume, podrán contar con miles de sicarios para ejecutar crímenes salvajes, pero tendrán a batallones de obreros levantados; podrán implantar el fascismo por unos días, pero no podrán detener el huracán revolucionario que conduzca a los pueblos  al encuentro con su liberación. Jaime y sus ideales siguen vivos.

 

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