La quinta columna y lo que busca

 

Por: Edgar Isch López

 

Cuando hay posiciones en pugna, a las personas que trabajan para el enemigo y que actúan para debilitar la fuerza de los suyos, ayudando a los contrarios, se les llama “la quinta columna”. En televisión, prensa y radio, han aparecido a montones este tipo de personas. Periodistas y entrevistados cuidadosamente seleccionados, dedicados a repetir lo dicho por los yanquis o por el gobierno de Colombia, que es representante de la narco política y el genocida paramilitarismo. Sus análisis sesudos, han tenido la intensión de crear mentiras repetidas al grado de hacer de ellas verdaderos mitos que merecen ser develados. Veamos algunos de los argumentos de la quinta columna:

 

Primer argumento: las FARC son terroristas

Lo dicen como si no se requiriese demostrarlo, como si el uso de la violencia contra el poder opresor fuera suficiente y que, por tanto, Uribe es la víctima de la situación. Para ellos, los próceres de la independencia serían terroristas, tanto como Eloy Alfaro y las FARC. Los quintacolumnistas a sabiendas callan que el terrorismo ha sido impulsado desde el Estado colombiano, que más de un tercio de miembros del Congreso ha sido denunciado por su relación directa con los paramilitares. Y sueltan tamaña acusación sin reconocer que ningún gobierno del Ecuador ha calificado así a la guerrilla porque eso significaría intromisión en los asuntos de Colombia y participar en la guerra. Es más, ni siquiera la resolución de la OEA de ayer usa la expresión de terrorista.

Las FARC no son terroristas. De acuerdo al preámbulo de la Carta de Derechos Humanos de la ONU, los pueblos tienen derecho a levantarse con todos los medios contra la tiranía. Y en Colombia eso es lo que se vive y cuando hay expresiones políticas como la Unión Patriótica, el mecanismo usado por el poder ha sido exterminarlo, asesinando a 500 de sus militantes, así como se ha asesinado a más de 3500 sindicalistas, se ha producido masacres de pueblos enteros. Los principios y análisis políticos de las FARC están a la vista de cualquiera y las identifican como una organización política antiimperialista y revolucionaria que nunca ha realizado ninguna acción en otro país. Si Bush las llama terroristas, cabe reírse a carcajadas porque aquel que se invento mentiras para invadir a Irak y a legalizado la tortura, ese sí es terrorista, de manera que su acusación contra las FARC es igual al ratero que sale huyendo bajo el grito de cojan al ladrón para pasar desapercibido.

En conclusión, lo que buscan con difundir esa afirmación es involucrar al Ecuador en la guerra, que es lo mismo que quiere Uribe y los yanquis desde cuando inició el Plan Colombia, luego transformado en Plan Patriota con el mismo resultado funesto.

 

Segundo argumento: El gobierno solo ha reclamado al gobierno de Colombia pero no a la guerrilla por su ingreso al Ecuador.

La afirmación es totalmente falsa y el gobierno ha dado muestras de que incluso ha arrestado a guerrilleros que han ingresado en nuestro territorio. Pero los quintacolumnistas insisten en esta mentira, con dos intenciones. La primera, justificar el bombardeo de parte del ejército colombiano. Si fueran consecuentes, deberían admitir que si Raúl Reyes estaba en Quito o Guayaquil, entonces Uribe tenía también el derecho de bombardear nuestras ciudades. Si esta justificación tuviera algún sentido, en la OEA la habrían recogido pero su resolución habla de la agresión Colombiana señalando que no puede existir pretexto para algo así. Ni la OEA, yanquis incluidos, se atreve a decir la barbaridad que dicen los uribistas y sus apoyos en el Ecuador.

La segunda intención es disminuir la gravedad de la agresión, poniendo al mismo nivel el hecho de que personas vengan a pernoctar sin atacar a nadie, con un bombardeo y una matanza de tropas extranjeras en nuestro suelo. Si tropas del ejército colombiano hubiesen solo venido a descansar en nuestro suelo, por supuesto la reacción nacional no sería la misma que al ver pisoteado nuestro suelo y bombardeado.

Como se ve, sostener este argumento no es solo mentir, y lo hacen con conocimiento de causa, sino que es otra forma de apoyar al gobierno de Uribe y su agresión al Ecuador.

 

Tercer argumento: Colombia actuó en legítima defensa.

Las leyes internacionales reconocen este argumento cuando existe agresión de un Estado a otro y proclama un uso de la fuerza equivalente. Aquí, el Ecuador no atacó y la supuesta defensa de Colombia fue agredir a nuestra Patria. Y tampoco pueden demostrar que hombres que dormían los atacaron y, por supuesto el uso de la fuerza es desproporcionado. La acción planificada por el gobierno colombiano fue una masacre premeditada en la que quedan dudas razonables de que tuvieron el aporte de los norteamericanos asentados en Manta. Los enviados de Bush probablemente apoyaron con alta tecnología desde nuestro propio suelo para atacarnos, pero esos periodistas y analistas no dicen nada al respecto. ¿Cómo podrían hacerlo,  si algunos de ellos fueron los que contra la Constitución y las leyes cedieron Manta al imperialismo?

No importa la nacionalidad o la actividad de los masacrados, el hecho es que Ecuador fue atacado por un ejército extranjero, por tanto es nuestro país el que podría sostener el derecho a la legítima defensa. Pero tuercen la verdad para justificar a Uribe y darle el derecho de entrar con sus tropas o paramilitares a atacar ecuatorianos.

 

Cuarto argumento: La ruptura de relaciones es exagerada

Esta es una conclusión de los argumentos anteriores, por tanto es el resultado de mentiras y de la intención de apoyar a Uribe. Pero desde lejos de quienes tomaron esta decisión, cualquiera puede ver tres escenarios posibles al vernos bombardeados: responder militarmente dando paso a una guerra que hasta hoy el gobierno del Ecuador ha evitado mientras se esfuerza en un camino diplomático; un reclamo diplomático, pero sabiendo que eso solo sería volver a ser burlados como una y otra vez lo ha hecho Uribe; o una acción diplomática firme y patriótica, como la ruptura de relaciones diplomáticas mientras continúan los reclamos en los organismos internacionales. La mejor opción, sin duda, era romper relaciones.

¡Pero ni en la guerra con Perú se rompió relaciones con ese país!, gritan. Bueno, eso reclámenle al gobierno de Durán Ballén. Pero la falsedad que repiten es que eso significa cortar las vías de diálogo poniendo a nuestro gobierno en el plano del belicista. La verdad, que la saben pero callan, es que rotas las relaciones diplomáticas las vías de diálogo no se rompen, solo cambian de dirección y pasan a través de los organismos internacionales o de países que asumen ese papel de intermediarios.

El argumento de los quita columnistas solo pretende, como puede verse, debilitar la respuesta del gobierno de Rafael Correa, demostrando sin quererlo que hay un Ecuador patriota, mayoritario, que debe denunciar a esos quinta columnistas.

 

Quinto argumento: ¡Cuidado el gobierno dañe las relaciones comerciales!

Este es el argumento que los expone mejor. Primero está la plata y el negocio y, como la dignidad de un pueblo no se puede vender en el mercado, entonces las relaciones comerciales son lo primero. Así piensan estos amigos del gobierno de Bush y ahora cómplices de Uribe.

La dignidad precisamente es tal porque no tiene precio, porque lo que nos hace humanos no puede ser puesto a la compra venta en el mercado, porque los que se venden solo llegan a ser lacayos de un amo que los defenderá mientras sean útiles a sus pérfidas intenciones. Pero sin dignidad nacional no hay soberanía y sin soberanía no tenemos futuro como Ecuador. Así que si hubiese sacrificios que hacer hay que hacerlos y por eso más del 80% de ecuatorianos dicen en las encuestas que están con lo actuado por el gobierno de Rafael Correa; que pena para la minoría de lacayos que han logrado engañar solo a pocos.

 

Sexto argumento: Correa no debe ir a Venezuela

Atrás de este argumento está el miedo a desobedecer al amo Bush. Las decisiones del gobierno de Venezuela son suyas, pero es lógico que observe en el conjunto de aspectos de la situación una acción que puede dar base a una agresión norteamericana directa. Venezuela ya sufrió un golpe de Estado visiblemente organizado en el Pentágono, continuamente ha dado pruebas de la intromisión de la embajada de Estado Unidos y ha debido denunciar la manera en la que Uribe ha actuado para impedir la continuación de la puesta en libertad de personas retenidas por las FARC, sin que el gobierno de Colombia actúe en correspondencia.

¿Cuál es entonces la idea? Pues poner a Venezuela como el lado malo, lo que pone a Colombia como el lado bueno y a Ecuador como el segundero que tiene que escoger su ubicación la que, por supuesto para los quintacolumnistas debe involucrar el aislamiento de Venezuela. En su momento, así actuaron con Cuba para aislarle.

Hay que reconocer la agilidad de la respuesta del gobierno ecuatoriano y, dentro de ella, del recorrido del Presidente Correa a los países fronterizos. ¿Por qué no iba a visitar Venezuela si también es fronteriza con Colombia? Todos los vecinos tienen peligro de que Uribe realice algo similar y todos debían ser vistados y Venezuela más que cualquiera, porque es un país con un gobierno digno que no tardó en solidarizarse con nuestro país.

 

Séptimo argumento: el gobierno tiene lazos con las FARC

Es gracioso que se diga que si la guerrilla pasó la frontera, es porque nuestro gobierno lo sabía y lo permitió. Significaría que Uribe sabe dónde están y permite esos campamentos en Colombia, donde la guerrilla además controla una serie de territorios. ¿Qué espera entonces para bombardearlos? Con el ejército más fuerte de la región, tratándose del tercer país en cantidad de recursos entregados por Estados Unidos para la guerra, y sin embargo son incapaces para controlar su territorio, entonces es lógico suponer que el control en la zona es más difícil para Ecuador.

Pero además no podemos olvidar que Colombia hace años ha dejado sin seguridad la frontera y que con ello buscaba poner en los hombros del Ecuador el combate a la guerrilla. Hasta ahora ha dominado la línea de no intervenir en esa guerra y por tanto de cuidar nuestra frontera sin ser burro pié del gobierno de Uribe. Eso es lo que quisieran cambiar.

Este es el argumento más peligroso porque pretende ubicar al gobierno ecuatoriano bajo la acusación de terrorista y de esa manera dar justificación a la intromisión extranjera y a la conspiración interna.

Lo mismo se dice contra el gobierno soberano de Venezuela. Considerados en su integridad y sabiendo que la operación fue altamente preparada, podría concluirse que Raúl Reyes y suspender la entrega de los retenidos por la FARC no fueron el único objetivo de Uribe y Bush. Otro objetivo de esta operación, y por ello esperaron hasta hacerla en Ecuador pues sostienen que seguían hace rato la pista de Reyes, era el golpear al gobierno de Correa y de Chávez.

 

La quinta columna

Hay algo que se considera propio de la quinta columna y es que para ser tal, para que no se trate de personas aisladas que se oponen a su propio país, esa columna debe tener algún tipo de organización. Y los hechos dan para estimar que eso existe, que hay alguien atrás que dirige los hilos. Eso explicaría por qué estos argumentos se repiten al unísono, por qué se lo escucha como un mismo discurso dicho desde distintos rostros.

En un momento tan duro para el país, cuando se ha llamado desde el gobierno a la unidad contra la agresión dejando para luego cualquier otra confrontación, hay asambleísta de la derecha, periodistas de los medios de propiedad de la oligarquía, ex funcionarios de gobiernos neoliberales, cancilleres de León Febres Cordero, ministros de defensa de Mahuad, ex jefes militares de la Escuela de las Américas, y otros opositores que han salido a atacar al gobierno ecuatoriano con estos y otros argumentos.

Si sumamos ataques furibundos contra el gobierno, un discurso unificado, apoyo directo de Bush a Colombia, utilización de los medios de comunicación de propiedad de la oligarquía y resucitando a varios cadáveres políticos que ya antes han actuado contra los intereses nacionales, nos presenta la justa conclusión de que hay alguien atrás y alguna forma de organizar todo esto.

Es decir que la conspiración interna existe y gana en unidad y eso, por supuesto, solo beneficia a quienes nos atacan. Del lado del pueblo, hay que denunciar a los quintacolumnistas y su acción, unirse en torno a las banderas del Ecuador de los trabajadores y los pueblos, apoyar la respuesta digna y patriótica del gobierno de Rafael Correa y trabajar por la unidad de la mayoritaria tendencia democrática, patriótica, progresista y de izquierda.

Quito, 6 de marzo de 2008

 


 

Los Trabajadores y la Constituyente

 

Para los trabajadores y los pueblos del Ecuador la necesidad de conquistar los cambios en nuestro país no es de ahora, luchamos y trabajamos para demandar y conquistar profundos cambios económicos, políticos y sociales, que den al traste con las políticas fodomonetaritas y neoliberales impuestas por el imperialismo y abran las puertas para conquistar una nueva sociedad en la que prevalezca el progreso y el bienestar de los pueblos, se recupere la soberanía y se avance a la construcción de la sociedad socialista.

 

Inmersos en esa perspectiva, nuestra Central ha venido actuado en todos los escenarios de lucha, entendiendo que la realidad y los objetivos que animan nuestros objetivos así lo demandan. El apoyo en la segunda vuelta a la alternativa democrática y antiloigárquica de Rafael Correa, en impulso resuelto del Sí en consulta popular de abril del 2007 y, la participación, incluso con candidatos propios, en las elecciones de la constituyente, evidencian el justo interés de los trabajadores por aprovechar todos los escenarios que favorezcan los cambios en nuestro país.

 

En esa dirección se impulsaron los debates en los Consejos Nacionales, los Comités Ejecutivos ampliados, las Asambleas de Delegados de las distintas Federaciones filiales de la UGTE, y las Asambleas de las organizaciones de base, en las cuales se unificaron criterios y se ratificaron las posiciones orientadas por la Central.

 

Nuestra participación integrando y apoyando las Listas de Unidad Popular MPD 15, con una propuesta programática sintetizada en la consigna de “Patria Nueva y Socialismo”, se plateó claramente el objetivo de conquistar representaciones en la Constituyente, para fortalecer e impulsar los cambios a favor de los trabajadores y los pueblos del Ecuador. Defendimos el carácter de una Constituyente con plenos poderes, que establezca cambios profundos, democráticos, patrióticos y populares en el Estado y en la sociedad ecuatoriana.

 

El resultado electoral fue favorable para la tendencia democrática, patriótica, antioligárquica y de izquierda que alcanzó una representación del 80% de asambleístas, estableciendo al mismo tiempo una contundente derrota a las fuerzas retardatarias y corruptas de la derecha y el populismo, defensoras e impulsoras del neoliberalismo y el capitalismo.

 

La izquierda revolucionaria, expresión política en la que se inscribe nuestra Central Sindical, alcanzó la representación nacional con el compañero Jorge Escala Presidente Nacional de la UNE, del cual es suplente nuestro Presidente Nelson Erazo; del Guayas con el compañero Lenin Hurtado, del cual son suplentes la compañera María Palma actual Vicepresidente de la UGTE, y el compañero Kléber Alvarado Presidente de la FDTG; y el compañero Abel Ávila de la provincia de Esmeraldas.

 

Entre los principales postulados a exigir en la Constituyente por parte de los trabajadores, podemos anotar los siguientes:

- Eliminación de la Tercerización y toda forma de precarización de las relaciones laborales,

- Eliminación del trabajo infantil,

- La Sindicalización y Contratación Colectiva obligatorias,

- Expedición de un nuevo Código del Trabajo como Ley Orgánica,

- Garantía plena de los derechos de organización, reclamación y huelga de los trabajadores, sin la amenaza de penalización,

- Una seguridad social más eficiente y dirigida por los afiliados,

- Nacionalización de los recursos estratégicos y reforzamiento de la responsabilidad pública en salud, educación y desarrollo social, entre otros.

 

El escenario de la Constituyente, que iniciará sus trabajos en este mes de noviembre, representa un nuevo desafío para los trabajadores. Las propuestas y objetivos planteados para la misma son metas a conseguir y no hechos consumados, por lo que, una vez más, será la movilización y la lucha, la vigilancia, la presión y exigencia permanentes, las que determinen la posibilidad de alcanzar importantes resultados en la misma.

 


 

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